sábado, 18 de noviembre de 2017

ALGO HABRÁ HECHO



(Fuente: Pressdigital)
Hay veces que escribir un artículo puede suponer un descenso a los infiernos de imposible digestión. A poco que te impliques en él y recopiles datos para que tu opinión tenga una carga suficiente de objetividad, aunque trates de acercarte a su interior lo más desembarazado de prejuicios que puedas, sientes cómo, a medida que avanzas por sus tripas, te vas abismando en lo más hondo de un submundo obsceno y cochambroso que te deja el corazón encogido y tan destartalado como para que tus sueños se transformen en pesadillas y la indignación abra paso a la cólera. Eso me ha pasado a mí  al sumergirme en las correrías, verbales o físicas, de Antonio Manuel Guerrero, José Ángel Prenda, Jesús Escudero, Alfonso Jesús Cabezuelo y Ángel Boza, cinco tiparracos que, con motivo del juicio que se les sigue por la violación múltiple de una joven de 18 años en los Sanfermines del año pasado, han vuelto a la actualidad y son conocidos, desde que se tuvo información de aquel luctuoso suceso, como “La manada”.

(Fuente: El Confidencial)
No sé cuál será la sentencia que dictará el tribunal de la Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra, pero después de leer los wasaps repugnantes que han compartido en los dos grupos en los que están integrados, “The Manada” y “Veranito”, una posible declaración de inocencia no servirá para que flaquee mi criterio sobre la infame catadura moral de estos sujetos y su culpabilidad no haría otra cosa que confirmármela: “¿Llevamos burundanga? (...) Tengo reinoles tiraditas de precio. Para las violaciones”. “Hay que empezar a buscar el cloroformo, los reinoles, las cuerdas... para no cogernos los dedos porque después queremos violar todos”. “Violaría una rusa que vea despistada y palizón a un niño de 12 años inglés. 2-0 y pa casa”. “Yo llevo la pistola, no quiero mamoneos. Cuando estemos borrachos, se saca la pistola”. "Prefiero follarnos a una gorda entre cinco que a un pepino de tía yo solo". “-Madre mía, qué le echasteis, ¿burundanga? - ¿Está muerta? - Estaría en coma. -Y qué han hecho con la chavala, ¿la han tirao al río? - Es otro caso Marta del Castillo, niño, jajaja”. “Prenda ve un cuerpo humano inconsciente y ahí está el tío, ya sea para robarle o para meterle mano, jajaja”. Este es el nivel despreciable de los cinco encausados y de su grupo de amigos. No entiendo cómo esta sarta de barbaridades pueden quedar impunes y no son denunciadas por quien corresponda, porque son una clara apología del delito. Y, a mayor abundamiento, entiendo aún menos que de este grupo sicópata formen parte un guardia civil, (Antonio Manuel Guerrero), y un militar, (Alfonso Jesús Cabezuelo). ¿Es que no hay filtros en esas instituciones para detectar y bloquear la entrada en ellas a semejantes monstruos, a tipos tan asquerosamente degenerados?

Pues bien, estas declaraciones, premonitorias del horror, quizá por aquello del ‘iter criminis’ no han sido admitidas en el proceso por el tribunal, al ser anteriores a los hechos que se juzgan. No así un informe, evidentemente posterior a ellos, encargado a un detective privado por la familia de unos de los acusados, (el engendro tiene a quien salir), para tratar de demostrar que la víctima de la agresión no sufre trauma alguno y hace una vida normal. O sea, que ni se ha tirado del puente de Segovia, ni se ha encerrado en casa transida por la depresión, ni anda por las calles como plañidera desconsolada, ni ha pedido ingresar en el ‘beaterío de Santa María Egipciaca’ con las otras ‘arrecogías’. El mecanismo es tan sencillo como diabólico porque desvía el foco de atención de los victimarios a la víctima, distorsionando la óptica para que veamos a la agredida como cómplice colaborativa y gustosa de la agresión. Si el hecho de que este informe haya sido admitido a trámite no es una artimaña del tribunal para impedir que los abogados defensores de la jauría aduzcan indefensión, no consigo entenderlo.


(Fuente: El Confidencial)
En cualquier caso y tal vez espoleados sus autores por esta decisión judicial, o no, en las redes sociales he leído demasiados comentarios justificando la bestialidad de estas cinco alimañas y dando por hecho la colaboración gozosa de la muchacha en la canallada. Me ha recordado su situación, doblemente injusta, a la de las víctimas de ETA cuyo asesinato una más que amplia mayoría de los ciudadanos vascos despachaba con un “algo habrá hecho”, mientras seguía camino de la iglesia, o del trabajo, o del mercado. Ya ves, Jesús, yo tampoco sé dónde ir poniendo mis asombros en esta España de nuestros pecados, que cuando se empeña en sumirme en la estupefacción más deprimente lo hace a conciencia y con saña. 

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