sábado, 21 de abril de 2012

LA PRIMA PORTEÑA

Lo que nos hacía falta en esta primavera de pasión y martirio que nos han cocinado. No teníamos bastante con los rayos y centellas económicos que sobrevuelan nuestras cabezas y que nos tienen en un puro calambre, para que ahora salga a la palestra la argentina recauchutada con el trabuco y se embuche en el morral a la petrolera YPF. Por si fuera poco la prima de riesgo, nos aparece la prima porteña, viuda del anterior presidente argentino y, por viuda, presidenta actual en virtud de una peculiar carambola dinástica en régimen de gananciales, y consuma el expolio. Bien es verdad que el robo se ha perpetrado sobre una empresa privada española, pero nuestro gobierno se ha encargado de elevar la afrenta a nivel estatal y considerarla como un ataque a España, aunque se haya materializado en cabeza empresarial interpuesta, en concreto la de Bufrau, que se ha quedado “solo, fané y descangallado” cantando, en su particular noche triste,  aquello de “percanta que me amuraste, en lo mejor de mi vida…”.

La parafernalia que ha rodeado la puesta en escena de este desatino tiene todos los ingredientes del populismo más rancio y cateto, teatralidad peronista con la sombra de la cursilona y pelmaza de Evita revoloteando en el ambiente, y la presidenta viuda invocando al marido finado y su felicidad etérea por el sueño cumplido de la mangancia, devolviendo al pueblo lo que en realidad se quedan ellos. El director y guionista de esta bufonada demagógica ha sido un tal Axel Kicillof, viceministro de Economía y miembro de la secta política peronista La Cámpora, que parece que tiene a la presidenta bajo su influjo magnético, una relación vampírica que me ha recordado la que tenía el siniestro López Rega, el Brujo, con la inefable Isabelita, la presidenta cabaretera. Esta expropiación tan chusca, tan grotesca, tiene todos los ingredientes para acabar de mala manera, mayormente para Argentina, que carece de los recursos económicos, técnicos y humanos para la explotación del nuevo yacimiento de Vaca Muerta, que es la joya de la corona petrolífera que ha desencadenado el asunto y despertado la codicia de la Kirchner. De modo que, al final,  pueden hacer un pan como unas hostias, aumentando el déficit energético y económico que es lo que, hipotéticamente, se trataba de remediar. Con el añadido, peligrosísimo, de la imagen filibustera que se han creado con el envite. Para paliar estas carencias parece que van a pedir ayuda a los chinos. Pues eso, en el pecado llevarán la penitencia.

Me preocupa, sin embargo, el posible daño colateral que pueda resultar del afano. Este país nuestro, tan maximalista él, es proclive a confundir el culo con las témporas y la parte con el todo, e identificar a la nación argentina con su gobierno. Ya ha empezado a asomar este pelo de la dehesa patriotera en RTVE que, en una decisión cochambrosa y necia, suspendió el martes la emisión que el programa “Españoles en el mundo” dedicaba a La Patagonia. No me extrañaría, conociendo el percal, que empiecen a florecer energúmenos queriendo boicotear los tangos y el churrasco. Las primeras pintadas ultramontanas ya están apareciendo. Sería un inmenso error, además de una injusticia flagrante, entrar en esa dinámica, siendo Argentina, creo, el país más culto de toda Sudamérica. Y nada tienen que ver su hermosura y su acervo con la zafiedad de su presidenta, esa especie de Carmen de Mairena en ciernes. Argentina es Borges y Lugones y Oliverio Girondo y Cortázar y Bioy Casares y Sábato y Storni. Argentina es un país musical y cantor, que desde gurí ganó mi corazón con un folclore en el que hombre y paisaje se hacen uno, de una sensibilidad que puede ser melancólica como una milonga, alegre como una chacarera, emocionante como una zamba, dulce como una huella, canalla como un tango. Un país al que amo y al que conozco a pesar de no haber estado nunca en él. De la mano de Yupanqui (mi Valhondo pampeano), de los Quilla Huasi, del Polaco Goyeneche y de tantos otros, he podido amanecer en Salta; pasear por los palmerales de Montiel; navegar por ese impresionante cielo azul que viaja que es el Paraná; platicar con amigos en el Café La Humedad; perderme por Boedo y por Pompeya; llorar ausencias en Tilcara; galopear la pampa sobre un alazán espoleado por mis nazarenas. Su música me ha acompañado en tardes eternas de desgana adolescente y en otras de repentina exaltación revolucionaria. Sus canciones me han ayudado a enamorarme y a querer más a los que quiero. Sus poetas han dado fuerza a mi corazón y despertado mi ilusión por escribir. Con amigos argentinos de acá he mateado tranquilamente a la sombra de un sauce llorón, después de haber comido de lo lindo mollejas de ternera y chinchulines. Su universo cultural ha sido para mí refugio y acicate, ha servido para acompañar mi vida y mis muertes, para darme consuelo y para acercarme en mis distancias. Argentina es la alegría de recordar lo que tan sólo viví en sueños y, ¡malhaya con mi destino!,  la tristeza de no poder volver a lugares en los que jamás estuve. Todo eso y más es Argentina. Nada que ver, che, con la pelotuda fascistoide.


sábado, 31 de marzo de 2012

PARADOJAS ELECTORALES

Ahí los estaba yo esperando, que desde que llegaron al poder no han hecho más que acojonarnos. Entre ajustes de presupuestos, recortes de sueldos, subidas de IRPF y, como broche de oro, la infame reforma laboral que se carga de un plumazo la seguridad en el puesto de trabajo, legalizando la discrecionalidad en el despido y las indemnizaciones miserables, nos han hecho pasar, en poco más de tres meses, de la preocupación a la angustia, del escalofrío a la tiritona. Y en Andalucía, digo, los estaba yo esperando, que se pensaban que iba a ser un paseo militar y, al final, se han quedado como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando. Les ha pasado lo mismito que al Real Madrid con el Málaga y el Villarreal, se creyeron que les iban a ganar con los cascos puestos a ritmo de “ai se eu te pego” y, después de los dos partidos empatados, fue la debacle con caguetilla incluida. La chulería y la prepotencia es lo que tienen. Y eso que lo que se dice ganar, en Andalucía el PP ha ganado. Ha sido el partido más votado y, con respecto a las elecciones de 2008, ha subido 3 escaños hasta llegar a los 50, a pesar de haber dejado por el camino 165.000 votos, la mayoría de ellos, creo yo, en estos últimos tres meses de gobierno de su partido. Y tan seguros estaban, además, de lograr la mayoría absoluta, apoyados en unas encuestas lamentables, que se han permitido el lujo de pasear por los mítines a Cristóbal Montoro y a Fátima Báez, cabezas visibles de los acogotamientos económicos y laborales que nos están infligiendo. Y eso ya suena a recochineo, a “si no quieres leche, tres tazas te doy”. Así que esos miles de sus votantes que no votaron habrán pensado que sí, que a la fuerza ahorcan, que leche sí, pero no de la nuestra y con su pan se lo coman. Creo que, en el fondo, pueden darse por satisfechos con los votos logrados, echando los perdidos en el saco de la abstención general. Ahora deberán asimilar la frustrante paradoja que supone constatar que a pesar de haber ganado, han perdido, que no es moco de pavo.

Lo del PSOE es asunto mucho más peliagudo, que éstos no es que se hayan dejado pelos en la gatera, es que se han desollado queriendo meter cabeza. El fracaso ha sido estrepitoso: 9 escaños y 650.000 votos menos que en las autonómicas anteriores. Y es que el mamoneo de los ere y los fondos de reptiles tenían que pasar factura a estos desahogados. Y una tasa de paro nueve puntos por encima de la media nacional, que ya es ansia, también. Y, sin embargo, Rubalcaba contentísimo, proclamando que era un gran día para el PSOE porque había empezado un nuevo ciclo político. Pues como todos los ciclos políticos que inicien bajo su batuta sean como éste, en ocho años están en el asilo de ancianos desamparados. Pero es que a ellos, con el fiasco de las encuestas, les ha pasado lo contrario que a los de Arenas, que estaban eufóricos. A ellos no les llegaba la camisa al cuerpo de modo que, con estos resultados, la paradoja se invierte y, habiendo perdido, se sienten ganadores. Por dos razones, porque el PP no ha conseguido la temida mayoría absoluta y porque ahora tienen la posibilidad de formar gobierno con el apoyo de IU. En esta última cuestión, yo que Griñán me tentaría la ropa, porque la cosa no está tan clara. IU está crecida y con razón. Es la única fuerza política que puede estar verdaderamente satisfecha con el resultado de estas elecciones, ya que, a pesar de que la abstención ha sido más de un 10% superior a la del 2008, son los únicos que han crecido en número de votos, 120.000, habiendo duplicado el número de escaños hasta 12. Con lo cual no es que tengan la llave del gobierno, es que tienen la llave, la puerta, el recibidor y la salita de estar, y están dispuestos a vender caro su apoyo. De hecho ya han surgido voces como la del alcalde de Marinaleda, Sánchez Gordillo, que piden un referéndum vinculante sobre el tema. Según él, apoyar al PSOE mandaría a IU al infierno y supondría su desaparición a corto plazo, como le ha ocurrido al PA. “Tenemos que remarcar nuestro perfil anticapitalista y no arrimarnos a un barco que se hunde, ni a una derecha troglodita”, ha declarado. A mayor abundamiento si, como él cree y yo también, el incremento de votos proviene de votantes socialistas cabreados. He tenido la paciencia de leer el programa de IU para Andalucía y, dependiendo de los mínimos que exijan para el pacto, la cosa promete porque hay propuestas, cuando menos, sorprendentes. Ya veremos. Lo que sí estamos viendo por aquí, al rebufo de lo anterior, es un reverdecimiento pactista al amparo falaz de la llamada “mayoría social de izquierda”. Y anda Vara tirándole los tejos y haciéndole cucamonas a Escobar y los suyos. Vamos, la escena del balcón entre Richelieu y los tres mosqueteros, que ya es gana de ver cosas. Y es que al relente, esperando que te echen la escala para subir y encaramar, las horas se hacen muy largas.

Este pasado jueves ha sido la huelga contra una reforma laboral que yo también considero injusta, y de la que abomino porque deja al trabajador indefenso ante los caprichos del Estado y de la patronal. Sin embargo, a pesar de estar a favor de la misma, ese día fui a trabajar, porque no puedo apoyar activamente a unos sindicatos a los que considero cómplices silentes de la catástrofe en la que nos encontramos. Porque me resulta imposible ir de la mano de unos dirigentes sindicales camastrones, apoltronados en la subvención, que han colaborado, por omisión, en el desastre y la tragedia de tantos millones de parados. O sea que huelga contra la reforma laboral sí, pero con Leoncio y Tristón ni a coger billetes de 500 euros. Además porque estoy seguro de que ellos se quedarían con todos y yo a la luna de Valencia. ¡Pues anda que no son finos!

sábado, 17 de marzo de 2012

SIN DERECHO AL PATALEO

El presidente del BBVA, Francisco González, en un simposio internacional celebrado en México al que han acudido banqueros de todo el mundo y representantes del sistema financiero internacional, ha declarado, respecto a las últimas disposiciones económicas tomadas por el gobierno del Partido Popular, que está convencido de que la mayoría de los españoles las apoyan. “No se preocupen. Estoy absolutamente seguro de que la mayoría de los españoles aceptan estas medidas y están dispuestos a aguantarse”, ha pontificado. El foro donde parió aseveración tan aventurada y enclenque no puede resultarme más inquietante, que allá fueron a juntarse una buena patulea de culpables de nuestras desgracias, seguramente para urdir nuevos mecanismos de expolio y asegurarse la inmortalidad capitalista. Porque estos virtuosos del birlibirloque siempre ganan. A nuestra costa. Cuando la economía crece, se hinchan como hipopótamos con aerofagia. Cuando la economía se rompe y entra en crisis, como hipopótamos pedorros. Pero se hinchan. Y digo yo, ¿qué derecho asiste al Sr. González para hablar en nombre de los españoles? ¿Quién lo ha investido para erigirse en portavoz de la mayoría de nosotros? ¿Cómo se atreve un señor que el año pasado ganó, que sepamos, casi cinco millones de euros, a decir ante un auditorio internacional de congéneres que la mayoría nos aguantaremos con lo que nos echen, recortes, contratos basura, despidos discrecionales, paro, desahucios salvajes? Me repatean las tripas estos lenguaraces insaciables que, desde sus privilegios, se permiten el lujo de sermonearnos pautas de solidaridad y mansedumbre. Ya no se conforman con robarte la casa y negarte préstamos, es que, en su avaricia sin límite,  pretenden también uncirte y quitarte el derecho al pataleo. Es el colmo del ansia viva.

No hay duda de que la situación económica que nos ha dejado ZP, el suricato esdrújulo, con la colaboración codiciosa de la banca y la parasitaria complicidad de los sindicatos es terrorífica, y medidas de ajuste son necesarias para no arruinar España de manera irreversible. De lo que no estoy tan seguro es que éstas que se han tomado sean las que correspondan. O, al menos, que sean sólo éstas las que deban tomarse. Subir impuestos, bajar sueldos, aumentar el horario de trabajo, recortar el gasto en servicios básicos como sanidad, educación o dependencia y el ajuste de plantillas de empleados públicos, son botones de muestra de por dónde va el grueso de los tiros, siempre dirigido contra los que no tienen escapatoria, que ya me enerva. Pero lo que me saca de quicio es que estos padres de la patria, después de arrearte el estacazo, te vienen con la chufla del dolor que sienten al dártelo. Tiene guasa la cosa. Ya pueden meterse sus dolores metafísicos por donde el sol no alumbra, porque el cuento de que “esto me duele a mí más que a ti”  no cuela. Ellos doloridos, aspirina virtual va y aspirina virtual viene,  pero los descalabrados sin derecho a puntos somos nosotros.

Para que su dolor no sonara tan cínico podrían haber empezado por recortar gastos más cercanos, así sería más creíble su angustia existencial. Por ejemplo, eliminar las subvenciones a partidos políticos, sindicatos y patronal; tapiar ese pozo sin fondo cuajado de mamuts políticos que es el Senado, una institución inútil que es todo un paradigma del despilfarro y la sinecura; suprimir los privilegios de los que gozan senadores y diputados a la hora de pagar el IRPF, incluyéndolos en el mismo baremo que el resto de los ciudadanos; acabar con las ventajosas condiciones de movilidad que disfrutan y que les permiten viajar gratis, en preferente, por todo el territorio nacional con hotel pagado y dietas, sin necesidad de justificar el motivo del viaje; lo mismo para los parlamentarios europeos, otro saco de fósiles agradecidos, que amplían su radio de acción a todo el territorio de la Unión Europea; limitar los sueldos obscenos e indecentes de banqueros, adláteres y asimilados (Sáenz, el indultado de ZP y segundo de Botín, se merendó el año pasado 11,6 millones de euros); prohibir que las jubilaciones, solapadas o no, que cobran políticos de toda clase y condición sobrepasen el importe de la pensión máxima fijada por la ley; obligar a que los mangantes de cualquier pelaje devuelvan hasta el último céntimo choriceado, con los intereses que correspondan, así sea embargándoles hasta el tuétano y, en fin, penar con cárcel a los administradores públicos que, por irresponsables y manirrotos, lleven a la bancarrota a los organismos que presidan o gestionen. No sé cuánto se ahorraría con estas medidas, en absoluto exhaustivas, de lo que sí estoy seguro es de que, adoptándolas, seguramente se nos quitaría esta cara de primos paganos que tenemos ahora.

Por si todo lo anterior fuera poco, de un tiempo acá me viene obsesionando una idea tintada de negrura. Dando por sentado que otra causa de la situación catastrófica que padecemos fue la supina inanidad mental de ZP, estoy con las carnes abiertas temiendo, ¡ay, madre!, que el incompetente, además de ignaro, sea un gonizo redomado. Si es así no hay escapatoria, ya que la concurrencia de estas nefastas cualidades, unidas a la tontería innata del personaje, puede depararnos situaciones apocalípticas. Mis temores están bien fundados, porque fue anunciar este zopenco que se dedicaría a ser contador de nubes, para que se nos haya venido encima la mayor y pertinaz sequía de los últimos setenta años. Si esta jettatura cuaja (¡lagarto, lagarto!) no hay conjuro ni santero que nos salve.










lunes, 20 de febrero de 2012

IBARRA Y 69 MÁS

Para todos los gustos han sido las informaciones, declaraciones y juicios de valor que se han leído y oído a raíz del informe emitido por el Tribunal de Cuentas sobre las jubilaciones incentivadas de personal docente de la Uex. La sensación que ha podido quedar al final, dado el bombardeo deslavazado de datos, no siempre correctos, y opiniones, es que la universidad extremeña, haciendo de su capa un sayo, fraguó un plan de “jubilaciones de oro” para una casta elitista y privilegiada despilfarrando el dinero de todos para beneficiar a unos pocos elegidos. Al menos y, a bote pronto, es la que yo saqué. De estas primeras impresiones la única que prevalece es la de que, efectivamente, los que se acogieron a este plan son unos privilegiados ya que cobrarán, sin dar chapa y durante un máximo de 10 años, el sueldo íntegro que percibían en el momento de su jubilación, aunque lo único que hicieron fue aprovecharse, de rebote, de un chollo que le ponían en bandeja. Todo lo demás, informe, génesis, cifras y reacciones, creo que necesitan alguna matización.

No seré yo quien ponga en cuestión el dictamen del Tribunal de Cuentas, aunque, de entrada,  me resulte curioso que la Uex sea la primera universidad, de las muchas que tienen planes similares, que haya sido puesta en su picota. Desde el año 2002 al día de la fecha la mayoría de las universidades españolas tienen planes incentivados de este tipo y a la extremeña le tocó la china de abrir brecha. Bueno está, en algo teníamos que ser los primeros. Me sorprende también la contradicción que supone el que el referido dictamen hable, por una parte, de la ausencia de cobertura legal en que se mueven estas jubilaciones y, por otra, de su “flagrante contradicción” con el Estatuto Básico del Empleado Público. O alegal o ilegal. Las dos cosas a la vez parece imposible. Es evidente que la Uex aprovecha el vacío legal existente, pero no le corresponde a ella llenarlo. Y, a mayor abundamiento, parece que se le exige que se reencarne en la veedora de Aceuchal y adquiera poderes adivinatorios  porque, si el plan de pensiones se aprobó en marzo del 2007 y el estatuto citado con el que entra en conflicto se publicó en el Boe del mes siguiente, ¿cómo podría adaptarse aquél a éste si no en un alarde de clarividencia o de prognosis legislativa? Francamente, soy incapaz de entender tanta incoherencia.

La cifra de 14.450.000 euros que se ha dado como coste total es errónea. Se ha sacado de la primera columna del cuadro que figura en el informe del Tribunal de Cuentas referido al año 2007, y corresponde al importe máximo del plan. No tiene valor contable. Sólo indica la barrera que no se puede traspasar. Tan es así que el total de gasto, para 12 años,  que suponen las tres convocatorias del mismo, años 2007 a 2009, es de 10.938.528,47 euros. Pero es que además se ignora, o se quiere ignorar, el ahorro que para el Capítulo I de la Uex supone la jubilación de 70 profesores funcionarios que acumulan más trienios, quinquenios y sexenios que una legión romana. Las cifras son concluyentes. La amortización de 14 plazas de esas 70 supone una disminución en salarios de 8.110.929,30 euros. Y la sustitución de titulares por profesores contratados en las restantes 56 otra de, aproximadamente, 2.800.000. Lo cual, 27.599,17 euros de coste total en 12 años. Pero como resulta que quien paga la juerga es la Junta de Extremadura (condición sine qua non para que la Uex acometiera el plan), el ahorro total que supone para los presupuestos universitarios es de 10.910.929,30 euros de 2007 a 2018, tiempo de duración del mismo. Y como valor añadido, 56 profesores que ya no están en el paro.

No se ha dicho hasta ahora que el ya famoso informe del Tribunal de Cuentas es de fecha 27 de octubre de 2011, y  esto es importante. Porque si el Gobierno regional lo ha conocido estos días por la prensa, demuestran una ineptitud supina y que están a la luna de Valencia. Y si lo conocía desde octubre, peor me lo pones: ¿Cómo es que no se pidió entonces asesoramiento jurídico antes de incorporar las partidas del plan a los presupuestos de 2012, y sólo lo piden ahora aprovechando el revuelo mediático? Si es éste el caso, además de irresponsabilidad están demostrando una maestría vertiginosa en el arte de la demagogia.

¿Qué todo este tinglado de pensiones se montó desde la Junta a la medida de Ibarra? Estoy convencido de que sí. Veamos por qué. En setiembre de 2006 Ibarra anuncia su retirada política. El 23 de mayo de 2007, la Junta de Gobierno de la Uex aprueba el primer convenio anual, remitido por la Junta, por la que ésta se hace cargo del pago del plan, (por cierto que, siguiendo indicaciones de la Consejería de Educación, se suprimió en la página web de la Uex ese punto del Orden del día, para “no dar tres cuartos al pregonero”) convenio que es aprobado por la Junta de Gobierno de la Junta, presidida por Ibarra, el 24 de abril.  El 23 de mayo, cuatro días antes de las elecciones, se firma. En julio, Ibarra se incorpora a la Uex y en enero de 2008 cumple 60 años. En julio se firma un segundo convenio para ese año 2008. Ibarra solicita acogerse a él pero es rechazado por no cumplir alguno de los requisitos exigidos y sigue en activo. El 30 de abril de 2009 se firma un tercer convenio. Ese año es aceptada su jubilación. Prueba superada. Ya está el gato en la talega y se acabaron los convenios. Demasiadas casualidades sincronizadas. Tantas que me hacen pensar que, en este caso,  lo casual fue intencionado y lo contingente, irremediable. ¿Los otros 69?: Daños colaterales, costes inevitables, figurantes. Todo es poco para arropar la imagen incorruptible del César.







sábado, 4 de febrero de 2012

LA CRISIS METAFÓRICA

Días atrás,en el diario  HOY, el señor o señorito Manzano, a la sazón Presidente de la Asamblea de Extremadura y, por tal, primo de su chófer, nos obsequió con un artículo cuyo rimbombante y presuntuoso título, Los Presupuestos como metáfora parlamentaria, era una invitación a huir de la página. No obstante, por la cortesía debida a un forzoso cofrade ocasional y para no caer en actitudes sectarias o prejuiciosas, decidí leerlo como hago con casi todo los artículos que ocupan el mismo lugar que éste. La entradilla ya presagiaba lo peor pero, ¡quién dijo miedo!, no iba a ser yo el que se acobardara ante esta amenaza escrita por muy edulcorada y estomagante que se intuyera. En ella se podía leer: “Un clamor sordo se escucha por toda la región: ‘Poneos de acuerdo, cread empleo’. Y ha tenido en la Cámara su justa respuesta con la aprobación de las cuentas extremeñas, el buen inicio de un camino por el que debe andar el Gobierno de Monago”. Lo que venía detrás cumplía sobradamente las expectativas untuosas que me maliciaba. Con una utilización errónea del concepto de metáfora y un estilo literario no apto para diabéticos, muy acorde, por otra parte, con la estética relamida del personaje, el asunto se reducía a un ejercicio laudatorio de los políticos extremeños por la heroicidad que supone aprobar la Ley de Presupuestos, elevando así en su delirio megalómano a cotas épicas un trámite que, si no rutinario, se repite cada año en el Congreso de los Diputados y en todas las autonomías, ayuntamientos y diputaciones de España. Pero aquí, en Extremadura, bajo la égida del políglota doméstico y con la imprescindible ayuda del Presidente de la Asamblea, es distinto. Aquí, según el mismo e imprescindible Presidente de la Asamblea, las campanas deben repicar anunciando la buena nueva y los extremeños debemos entonar alborozados el hosanna panderetero en honor de nuestros políticos, empezando por él. O sea, un actor sin abuela metido a director de su clac.


Nada más aterrizar este señor o señorito, primo de su chófer, en su nuevo estatus mesiánico, ya mostró el calado de su enjundia democrática y la magnitud de su prepotencia, denunciando ante la policía a una bloguera de Los Santos de Maimona que tuvo la osadía de ironizar, en unas letrillas jocosas, precisamente el nombramiento digital de su primo, el conductor. La altivez de un novicio purpurado puede llegar a ser demoledora. Ahora ha logrado dar una nueva vuelta de tuerca en su escalada ególatra y al grito de “¡Mecachis, qué guapos somos, mayormente yo!”, se erige en protagonista de una gesta presupuestaria que logrará, pásmense, que “las personas (extremeñas) puedan tener un empleo, que puedan mandar a sus hijos al colegio, que la sanidad funcione, que ganen dinero y que vivan bien.” Pues ya puestos, que nos toque el gordo y que a mí me salga el pelo.

Lo malo, lo triste, es que la realidad es otra muy distinta y mientras este señor o señorito, primo de su chófer, anda mirándose el ombligo y soltando patochadas voluntaristas y alucinadas, la última Encuesta de Población Activa viene a poner las cosas en su angustioso lugar. Las dramáticas cifras del paro, catastróficas entre los jóvenes, la destrucción galopante de empleo, el aumento vertiginoso de las familias con todos sus miembros parados y el porcentaje cada vez mayor de población en los límites de la pobreza y la exclusión social en nuestra autonomía, no dan para hacer estos encajes de bolillos seudoliterarios, absoluta y vergonzosamente ajenos a la tragedia que nos rodea. Me parece una desfachatez supina y una falta absoluta de sensibilidad social que la segunda autoridad de la región, con el panorama que tenemos delante, se dedique, incensario en mano, a hacer juegos florales dirigidos a él mismo. Zapatero anda ya contando nubes, pero este zascandil parece que vive en ellas. Ahora anda entretenido con un nuevo juguete: la presidencia de la Calre, Conferencia de las Asambleas Legislativas Regionales, un gatuperio sin el que, sin duda alguna, nuestro viejo continente no sería lo que es. En el ejercicio de este nuevo cargo su encomiable pretensión es “ubicar Extremadura en Europa” y, como aperitivo, ya ha mandado a dos apóstoles, el Letrado Mayor del Parlamento y la administrativa responsable de su Secretaría General, a recorrer las instituciones europeas, me imagino que con la guía Repsol en el equipaje para que puedan ubicarnos por el camino más corto. El tal parece que le quiere mojar la oreja a Ibarra, que ya nos colocó en España y, como coja carrerilla, nos hace interplanetarios. No nos dicen cuánto nos costará esta cuchipanda visionaria pero me imagino que será una pasta gansa. ¡Quién dijo crisis! Me temo que para el señorito la crisis no es más que otra metáfora, un tropo, otro bonito ejercicio de literatura empachosa.

En la película El analfabeto, Cantiflas es injustamente acusado de haber cometido un robo de joyas en casa de su jefe. Llevado a juicio junto a su enamorada, la actuación de un fiscal lechuguino le trae frito. Las acusaciones de ese petimetre sabihondo acaban por sacarle de sus casillas, lo que le hace perder la compostura y recibir las admoniciones del juez. Por lo bajinis, el genial cómico se desahoga refiriéndose al acusador con elocuente desparpajo: “Me cae gordo, me cae gordo. Se cree muy rock and roll y muy supérfulo.” Pues ya está todo dicho.