sábado, 9 de julio de 2011
CAYOLARA, BABY
Pero hete aquí que el día 22 de mayo todo cambió como de la noche, que parecía interminable, al día. De tal manera que en este mes largo ha habido más vida política en Extremadura que en los últimos 25 años de paz. El PP ha ganado las elecciones porque, qué cosas, 32 son más que 30 por culpa del derechón cavernario de Pitágoras, y los vetustos cimientos que algunos paniaguados creyeron eternos vinieron abajo con estrépito, y fue el llorar y el crujir de dientes en las huestes otrora altivas, sectarias y prepotentes y ahora temosas, incrédulas y desconcertadas. Algunos mandilones, viendo sus prebendas volar, se aferraban a la idea de una mayoría de izquierdas y trataban de presionar histéricos con argumentos tan falaces como demagógicos. Sabiendo que de los 3 escaños de IU dependía, si los apoyaban, el seguir disfrutando de sus canonjías, procuraban ahora dorarles la píldora envenenada. Al mismo grupo político que, durante estos años, han despreciado, humillado y atracado y del que, en su momento, algunos miembros huyeron de forma vergonzante y desleal para subirse al carro del pienso. Y todo este teatro lastimoso y cínico bajo el manto protector de una supuesta cercanía ideológica. Vaya y por poner un ejemplo, si alguien es capaz de demostrarme que un hombre vacuo y carente de ideas como ZP es capaz de tener ideología, me comprometo a dedicar mi vida y hacienda a tratar de conseguirle si no el Nobel, que nos queda muy lejos, sí al menos el Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, porque tal descubrimiento haría que tuvieran que replantearse todas las leyes fundamentales de la lógica, la física y las conjunciones planetarias, como poco. Si encima es capaz de demostrar que esa ideología, si la tuviere, es de izquierdas, no tendría más remedio que, además, invitar a este portento a unas cañas y una ración de carrillada ibérica en el Bar Deportivo de mi amigo Manuel. Y “si el abad toca a maitines, qué no harán los demás monjines”. Pues eso, a buenas horas sacan estos camastrones a relucir la ideología. Se necesita ser desahogados. El oírlos es más chocante que oír a La Veneno hablando de urbanidad. Pero bueno, es que el ansia viva y de supervivencia en el machito es lo que tiene.
Y si estos pocos días han sido intensos, me imagino que la legislatura en la que ya estamos tendrá momentos apasionantes o, en cualquier caso, novedosos. Ver al PSOE en la oposición, porque los votos han dictado que no lo quieren gobernando, es algo inédito y regocijante en nuestra región, una bocanada de salud democrática para un enfermo que parecía en prolongada fase terminal, siempre en el sopor del agonizante. Y con el PP sin mayoría absoluta, mejor que mejor, que así se evitan tentaciones de caer en el nepotismo despótico sufrido. Y si IU en Extremadura sigue en el papel coherente y honrado que ha jugado hasta ahora, estos cuatro años pueden dar mucho de sí. A punto hemos estado de no poder disfrutarlo por la actitud tozuda de Cayo Lara, que giró visita a estas tierras como un sátrapa visita sus dominios, con las orejeras puestas y la actitud rígida y dogmática típica del estalinismo, acompañado de una corte o cohorte de salivillas que trataron de meter en vereda a los súbditos presuntamente díscolos. Este papel de perrillo faldero del PSOE iniciado por Llamazares parece un estigma que persiga a los dirigentes actuales de la coalición. Y todo desde la visión ignorante que da la distancia. Él sigue en sus trece monolíticas queriendo abrir expediente a nuestros tres. Pues bueno, aquí estamos para, en su momento, echarles una mano. Siquiera sea testimonial. Y al tal, parodiando a Terminator, habría que darle la despedida que popularizó el androide: “Cayolara, baby”. Pues eso. Y buen viaje tenga usted.
viernes, 24 de junio de 2011
ALTRUISMO PATRIO
He recordado ahora estas zozobras a raíz de la controversia surgida con la oficina del expresidente o la exoficina del presidente, que ya no sé cómo nombrar el asunto. Parece mentira que esta tierra a la que él tanto ha dado, encumbrándola a cimas de modernidad, progreso y libertad que ninguno imaginamos, pueda llegar a ser tan mezquina y desagradecida con este ser providencial que ha regido sus destinos durante tantos años gloriosos. No es de extrañar que, ante la polémica orquestada por enemigos seculares a cuenta de los gastos que ocasionaba dicha oficina, renunciara a ella con la dignidad que caracterizó su retiro y que bien puso de manifiesto en la comparecencia pública, ejemplo de modestia y humildad, que organizó para comunicarnos su decisión. Como nos dijo en tan señalado día, a él no le aportaba nada el despacho en cuestión, antes al contrario, sólo servía para que, de forma desinteresada y desprendida, pudiera derramar consejos y admoniciones a cuanto peregrino se acercara a él.
De la generosidad con la que ha ejercido su magisterio político este prócer irrepetible baste un botón: Poco antes de abandonar la presidencia, en mayo de 2007, la Universidad de Extremadura y la Consejería de Educación firmaron un convenio por el que, grosso modo, después de 30 años de servicio público en determinado nivel, los docentes de dicha UEX podrían jubilarse, con 60 de edad, percibiendo el 100% del sueldo que disfrutaran en ese momento, gozando de dicho emolumento hasta cumplir los 70. La diferencia que, durante esos 10 años, existiera entre la pensión que les correspondiera y el montante de dicho sueldo, superior éste en todos los casos a aquélla, sería abonada por la Junta de Extremadura. Gracias a esa altura de miras, muchos de sus antiguos compañeros gozan de un saneado retiro por encima del común de los mortales. Bien es verdad que, casualidades de la vida, él también se benefició de este convenio, pero fue de milagro ya que, una vez alcanzada su merecidísima jubilación en el 2009, no volvió a aplicarse por los problemas financieros derivados de la renombrada crisis, urdida, como todos sabemos, por el taimado bigotón pepero años antes.
¡Y ahora le echan en cara la pamema de la puñetera oficina! ¡Hombre, por Dios! Menos mal que a veces la Historia, como en este caso, viene a hacer justicia y a reparar entuertos. Y es que nuestro presidente ZP, otro prócer insigne y providencial, descabalgado ya de la conjunción planetaria, no ha permitido que este pozo de sabiduría deviniera en pozo seco y ha tenido a bien nombrarle, en clarividente decisión, miembro del Consejo de Estado por cuatro años. De modo que será el mismísimo Estado, y no la ingrata Extremadura, el que se beneficie de sus atinadísimas sugerencias. Con la pulcritud que le caracteriza, nuestro hombre ya ha anunciado que no piensa cobrar nada, dado que ha sido nombrado y no elegido. O sea que la labor que realizará no sólo será impagable, sino que tendrá que pagarla él, detrayéndola de su pensión de jubilado. ¿Puede haber muestra de amor más desinteresado a España? Yo no la percibo y por ello, en estas líneas, me descubro ante ejemplo tan edificante de altruismo patrio.
viernes, 3 de junio de 2011
15 - 22M
A veces los árboles no nos dejan ver el bosque y, quizás influenciados por lo anecdótico, obviamos lo fundamental. Digo que la imagen que de la “Plataforma 15M” (lo de “Movimiento” me chirría) han dado la mayoría de los medios, o al menos así lo he percibido yo, no ha pasado de lo folclórico, o sea, de las acampadas, de los eslóganes (algunos realmente empachosos y cursis), de si duermen o plantan tomates y, al fin, si se desinflan o no. He de decir que, de entrada, esa aglomeración tan tupida de personal tan variopinto no me olía bien, metafóricamente hablando y, con los calores y la higiene precaria impuesta por las circunstancias creo que, stricto sensu, tampoco debía hacerlo, y bien es verdad que pensé que aquello acabaría como el rosario de la aurora, dado que la muchedumbre es lugar propicio para la actuación de los energúmenos, pero el desarrollo de los acontecimientos, con escasas excepciones estadísticamente despreciables, ha venido a disipar mis temores y a echar por tierra mis equivocados augurios, salvando la actuación, ésa sí energúmena, de los Mossos en Barcelona. Se han organizado bien, no ha habido sobresaltos y, además, como el verdadero meollo del asunto estaba en Internet, he tenido la posibilidad de conocer su ideario sin necesidad de aguantar malos olores y rollos de pelmazos de verborrea dispersa que, megáfono en mano, en estas movidas los hay al por mayor. Y habiendo reivindicaciones imposibles por utópicas o descabelladas, otras verdaderamente estrambóticas y, al cabo, algunas con un tufillo a pacifismo rancio y populismo facilón, también hay bastantes que yo suscribiría de la cruz a la fecha. Sin ser exhaustivo, podría citar: control del absentismo de los cargos electos, supresión de sus privilegios en el pago de impuestos, eliminación de la inmunidad asociada al cargo, supresión del Senado, reducción de cargos de libre designación, jubilación a los 65 años, cancelación de la hipoteca con la entrega de la vivienda, supresión de gastos inútiles en la Administración, aplicación efectiva de la Ley de Dependencia, prohibición de rescate o inyección de capital a entidades bancarias, abolición de la Ley Sinde, protección de la libertad de información, modificación de la Ley Electoral, independencia del Poder Judicial y que el Ejecutivo no nombre a los miembros del Tribunal Constitucional.
En fin, creo que han sido unos dignos teloneros de las elecciones pero que, pasado el primer impacto, deberían tratar de organizarse y encauzar sus reivindicaciones dentro de una estructura programática que pueda competir, en igualdad de condiciones, con otros programas políticos o asumidas por los que ya hay. Y, haciendo caso del dicho de que “el huésped y la pesca, a los tres días apestan”, levanten las jaimas, hagan el hatillo, limpien el escenario y prosigan su movida donde se inició, en las redes sociales. No vaya a ser que, como ya está ocurriendo, por plastas y cansinos pasen de indignados a indignantes y lo que bien empezó, mal acabe.
Y de las elecciones, que es lo importante de la semana, dos apuntes. Uno, el empecinamiento de los socialistas en machacarnos con que no es que el PP las haya ganado, sino que ellos las han perdido por la malvada crisis, tótem omnipresente que ha pasado de no existir a ser la causa de todos sus males. Añadiría que si, como dijo ZP, el culpable de la crisis es Aznar, habré de deducir, aplicando una norma básica del silogismo, que el artífice de esta estrepitosa derrota ha sido él. De modo que el taimado bigotudo programó la crisis hace siete años para que ellos perdieran ahora las elecciones, como un nuevo Cid redivivo ganando batallas después de muerto. Burdo intento “suricatero” de querer eludir su responsabilidad mayúscula en la debacle. ¡Ay crisis, crisis, cuántas bobadas se dicen en tu nombre!
El otro apunte, la irrupción explosiva de la rufianesca de Bildu en el panorama político del País Vasco y Navarra. Es de Perogrullo decir que estos canallas están ahí porque los han votado, evidentemente, pero habrá que recordar que los han podido votar por la bochornosa actuación del títere Pascual Sala y los otros cinco cristobitas con puñetas del Tribunal Constitucional, todos nombrados por el PSOE. El susodicho se puso melindroso y sensiblín cuando criticaron su decisión teledirigida y prefabricada, diciendo que se le ponía la carne de gallina cuando se dudaba de su independencia y de la de sus bizcochables. Habría que decirle que gracias a esos seis votos, las cicatrices de las víctimas vuelven a estar en carne viva y sangrando. Que siga, pues, en un continuo escalofrío, que poco castigo es para el dolor que ha causado. Me imagino que Patxi López y adláteres estarán contentos, ya que recibieron alborozados la sentencia que abría la puerta de chiqueros a la estampida de la chusma. Sin duda, el más feliz de todos debe de ser el casper con bufanda, Odón Elorza, que ha sido defenestrado por los suyos para tratar de impedir que Bildu gobierne en San Sebastián. Y ahí está, erguido con el rabo entre las patas, fantasmeando en su nirvana.
lunes, 23 de mayo de 2011
EL MONSTRUO POLIMORFO

En un artículo anterior hablaba de que soy un lector ávido (¿compulsivo?) de periódicos y que cada día leo en papel tres o cuatro. A mayor abundamiento, de unos años acá y gracias al invento del maligno (no me refiero a los Bancos, no) me meto a diario entre pecho y espalda seis u ocho más, en su edición digital. O sea, que me atiborro. Abarcan, por número, todo el espectro ideológico que, ciertamente sui géneris, más o menos hay en España, desde el trotskismo de salón a la beatería carcunda. Y, claro, ante tal volumen de noticias, a veces surge alguna diferente, por curiosa, que llama mi atención. La última ha sido de una extravagancia regocijante que aún me tiene fascinado, y es la que da razón de la presencia terrible que atormenta, desde finales de marzo, a un pequeño pueblo sudafricano llamado Steytlerville. En esa fecha irrumpió por primera vez una extraña criatura a la que, los acongojados lugareños, han venido a llamar “monstruo polimorfo”. Lo hizo asistiendo, no sé si de forma consecutiva o al unísono, a dos entierros y, aunque las crónicas no aclaran bajo qué aspecto quiso unirse al cortejo, el caso es que deudos y acompañantes huyeron despavoridos. Cursada la correspondiente denuncia ante la policía, ésta, en principio escéptica, aceptó intervenir siempre y cuando el bicho mutante fuera fotografiado. Después de este estreno fúnebre el bicharraco ha actuado en diversas ocasiones, de modo que tiene a los pobres habitantes del pueblito en un sin vivir. Parece ser que la criatura sólo aparece por la noche y tiene la rara astucia de metamorfosearse cuando lo miran. La aparición más espantosa y sonada ocurrió un día en el que caminó tranquilamente por las calles del poblado adoptando la figura de un hombre sin cabeza hasta que, al sentirse observado, se transformó en un perro del tamaño de una vaca para después, adoptando la forma de mono, huir del lugar. Hay quien asegura haberlo visto mutarse en cerdo e, incluso, en murciélago. Un osado paparazzi de aquellos pagos lo descubrió cuando, en su forma humana, descansaba en lo alto de un árbol y logró fotografiarlo, pero la sorpresa vino cuando, al visionar la imagen, las autoridades constataron asombrados que el monstruo aparecía, incomprensiblemente, en forma de animal desconocido.
Hasta aquí las crónicas de este extraño suceso, de este ser cambiante que algunos expertos han comparado con “El Chupacabras”, animal legendario que, según la leyenda, habita en América Central y del Sur y que, desde su primera aparición en Puerto Rico en el año 1992, se ha dedicado a chupar la sangre de animales domésticos por aquellos parajes, a través de un solo agujero practicado en sus pescuezos. Parece que el susodicho tiene la capacidad de hipnotizar a sus víctimas que, bajo tal influjo maléfico, son incapaces de defenderse mientras el chupón las deja exangües. Algún criptozoólogo ha esbozado la teoría de que el monstruo polimorfo no es sino un trasunto de este chupacabras, que ha evolucionado para adaptarse a su nuevo hábitat.
Puestos así, y sin ser yo un entendido en esta suerte de animales insólitos, pienso que puede ser posible hacer un parangón entre este portento de la succión y el extrompetero Director de la SGAE. Al fin y al cabo, sus costumbres depredadoras son muy similares: también él aturde a sus víctimas con leyes y subterfugios, de manera que pierden toda capacidad de defenderse mientras, metafóricamente, les chupa la sangre e incluso, con una técnica perfeccionada en razón directa a su avidez insaciable, el tuétano de los huesos. Siendo omnívoro, pasa de animales domésticos y centra sus ataques en bares, discotecas, verbenas y ferias, entierros y procesiones, bodas, bautizos y comuniones, o sea, en cualquier local o celebración que exponga, en directo o a través de algún aparato reproductor, música o imágenes, dejando a sus víctimas más secas que la mojama. No puedo asegurar que sea un verdadero chupacabras, pero de lo que no me cabe duda alguna es que su comportamiento es de una correlación casi exacta con el de la alimaña.
Tampoco tengo datos para afirmar que el terrible monstruo polimorfo haya adoptado alguna vez la apariencia de un suricato, de ser así no tendría empacho de afirmar que ZP, este vertiginoso de la mutación, es una versión paradigmática del mismo. Cambia en un pispás sin inmutarse, afirmando con la misma contundencia una cosa y su contraria e incluso una tercera que contradice a ambas: pacifista que vende armas; defensor del estado del bienestar que hace recortes sociales sin escrúpulos; luchador a la fuerza contra una crisis que aseguraba ficticia; artífice de un pleno empleo con cinco millones de parados; solidario con las víctimas de terroristas que dice hombres de paz y, al fin, un individuo que, aparentando tener cabeza no la tiene, y que se va quedándose o que se queda yéndose, que ya es ansia. Ante mi inseguridad por dictar un diagnóstico seguro, he hecho partícipe de mis sospechas a mi amigo el sabio Doctor Carracido, experto en criptozoología parasitaria, que ha prometido estudiar el caso de este prodigio chaquetero con interés y hacerme llegar su veredicto lo antes posible. Hasta que esto ocurra estaré en un permanente sin vivir, igualito que los habitantes de Steytlerville.
viernes, 20 de mayo de 2011
DENTRO DEL DÍA, ACASO
Un buen libro de poesía, como éste, no es un sólo libro. Y esto es así porque en el poema, una palabra no es sólo esa palabra, que en él tiene la posibilidad de, siendo la que es, sugerir otras, alumbrar otros significados, ensangrentar silencios, romper los moldes del diccionario y pasear libre por los sentimientos y el almario del lector. Un buen libro de poesía, como éste, puede llegar a ser tantos libros como lectores tenga, incluso tantos como veces se lea, porque el poema despierta la intuición, aventura sensaciones, recorre el paisaje interior de quien lo lee por caminos siempre distintos, hace llegar la luz a rincones hasta entonces umbríos, en un fogonazo, como un rayo en mitad de la noche. Un buen libro de poesía, como éste, es una ventana abierta a un paisaje igual y diferente, en el que cada vez descubres matices nuevos, encuentras colores que no habías visto, percibes silencios escondidos o música donde antes había silencios. Y todo esto es lo que me ha pasado a mí a la hora de enfrentarme a la lectura de este excelente libro de poesía, ganador del vigésimo noveno premio Ciudad de Badajoz, “Dentro del día, acaso”, escrito por un señor manchego, de Manzanares, que dice llamarse Federico Gallego Ripoll y que es de mi quinta, cuatro meses arriba, cuatro meses abajo. Lo he leído varias veces, quizás de una forma no demasiado ordenada, que así es uno, pero sí desprendiéndome de la deformación profesional que puede suponer el cargar con la poética propia y quedándome sólo con la, permítaseme la cursilada pedante, “sensibilidad lectora” que, más o menos válida, me han dado algunos años de ejercicio lector. Y a cada relectura surgían ternuras que eran otras, nostalgias diferentes, una suerte de emoción prolongada, idéntica y diversa, que, como decía el otro, siendo la misma no era igual. De forma y manera que bien pensé que, de tanto como había que decir, al final acabaría por no decir nada.
En la contraportada del libro se nos dice, casi como un aviso: “El día es el transcurso de la luz, y todo transcurso es tiempo. Cada jornada recorremos su propia distancia. Esa pequeña eternidad de cada instante: ser memoria en aquellos que nos aman”. Y, aunque con frecuencia pasamos por las citas de los libros de poesía sin prestarles atención, como si fuera el ISBN, en la mayoría de las veces nos dan claves que nos ayudan a mejor sentir lo que viene detrás, y este libro está precedido por una cita de Juan Eduardo Cirlot: “La distancia no es más que una palabra”, que cumple esa función perfectamente. Porque siendo la distancia sólo una palabra, no existe como tal. Podemos, por tanto, poetizarla y hacer que sea tiempo, transcurso, recuerdo. Y el recuerdo es cercanía, renacimiento, porque la muerte no es olvido, pero el olvido es muerte. Por eso, el autor comienza confesando que escribe “con palabras que ha robado a los muertos”, para vivir en ellos, sobrevivir en sus palabras y hacer que renazcan en las palabras, robadas, que son suyas, en una suerte de homotecia interminable, cuya razón es memoria y cuyo punto fijo es el hombre que es todos los hombres, los que nos precedieron, los que nunca descansan, los que no nos olvidan y, haciéndolo, nos hacen vivir.
Todo el poemario está impregnado de una ligera melancolía, de una añoranza tierna que no lastima y es una excursión a los orígenes a lomos de recuerdos, pequeños y por eso nuestros, habitantes de un mundo inexpugnable que nada ni nadie puede cambiar, que no puede ser objeto de mercadeo, un reducto de amor y cercanía al que el paso del tiempo le ha dado consistencia y razón de ser. Porque, si el tiempo no existiera, ¿cómo podríamos tener recuerdos, esos que se pliegan y se guardan, planchados e impolutos, en un cajón de nuestro almario, como un pañuelo blanco, como “aquellas pequeñas cosas” de Serrat?
Su poesía es un ir viniendo, o un venir yéndose, adelante y atrás en el tiempo, un volver para recoger a los rezagados, a los que quedaron atrás, a los que nos precedieron, para incorporarlos al pelotón de nuestra vida, en un acto de solidaridad y agradecimiento. Y si, para recuperar la magia de un pálpito es necesario morir un poco, el poeta no duda en hacerlo así, como deja patente en un poema, “Los niños del Pireo”, para mí el más logrado de todos que, en un libro de la categoría poética que tiene éste, es decir mucho.
Termino recomendándoles que abran este libro al tiempo que su corazón, y viajen al sur en ese tren que “deshilvana la llanura como una cremallera que abre el campo en dos”, descubran a Lorca escondido entre sus versos; encuentren la salvación en las palabras; canten, nunca en domingo, con Melina Mercouri; acunen en sus manos los asombros; comprueben los espejos que reflejan latidos de un corazón incierto, moribundo; reaviven “la esperanza, dentro del día, acaso” y, al fin, sumérjanse en “la madre que todo río lleva” .
Decía Ciorán: “Mi misión es matar el tiempo y la del tiempo, matarme a mí”. Pues yo les recomiendo que lo maten, que lo pierdan entre las páginas de este hermoso libro, sintiendo en su interior la presencia de algo tan inútil y, por ello, tan absolutamente imprescindible como es la poesía. Seguro que será tiempo ganado y, además, habrán ganado al tiempo.
(Presentación en la Feria del Libro de Badajoz/2011)