sábado, 16 de abril de 2016

EL INSUMISO DEL IBI

Esa es otra
El Real Decreto Legislativo 2/2004, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, que desarrolla la figura impositiva del IBI para todos los consistorios españoles, exime del pago del mismo, además de a la Iglesia Católica y otras confesiones religiosas, a la Cruz Roja Española, inmuebles de gobiernos extranjeros en España y algunos afortunados más, a los bienes que sean propiedad del Estado, de las Comunidades Autónomas o de los ayuntamientos, que estén relacionados con la seguridad ciudadana y los servicios educativos y penitenciarios. Dado  que el presidente-consejero Vara, dizque para poder sostener los servicios que presta, sigue emperrado en escaquearse de pagar el IBI de los centros sanitarios del Servicio Extremeño de Salud, en  hacerlo de forma legal y en no erigirse en un insumiso fiscal ante los ayuntamientos de la comunidad, -que tendría guasa la cosa-, propone en la Ley de Medidas Tributarias, que acompaña a los presupuestos de 2016, que dichos centros sanitarios pasen a ser considerados servicios educativos. Con este birlibirloque la Junta de Extremadura se ahorraría 2,4 millones de euros al año.

Si de verdad nuestro presidente bifronte cree consistente ambos planteamientos, digo,  la justificación del impago y el método elegido para llevarlo a cabo,  no puedo hacer otra cosa que preocuparme seriamente,  porque esto me llevaría a poner en cuarentena su capacidad de raciocinio y de discernimiento. Si, como me malicio, se trata solo de una artimaña política en busca del vericueto que le permita eludir el pago, los argumentos esgrimidos son tan de ‘mírame y no me toques que si me tocas me caigo’, que mi preocupación, sin disminuir en su intensidad, al huir de la sartén de su hipotética falta de lucidez  me hace caer en las brasas de su presunta torpeza. Me escapo de estas angustias especulativas creyendo que el presidente-consejero debió de pensar, cuando soltó la patochada presupuestaria, que los alcaldes del PP de los ayuntamientos afectados eran tontos de capirote, y los del PSOE, a pesar de ser listísimos, se harían los bambarrias y callarían dóciles por aquello del centralismo democrático de  los partidos, ese invento para incautos que viene a ser la misma sinrazón que la horizontalidad vertical, pero más cargada de bombo. Y sus administrados, además de tontos y manejables, o quizás por serlo, acabaríamos creyéndonos todo lo que dijera con el desparpajo al que nos tiene acostumbrados. 

Y es que, -como bien me comenta mi amigo Alberto-, vamos a ver: ¿Cómo quiere este político desdoblado hacernos tragar que para mantener los servicios del SES, que tiene presupuestados este año 1.534 millones de euros, son de vital importancia los 2,4 del IBI, que suponen sólo el 0,16% del total? Es como si yo le digo que no le invito a una caña porque, si lo hago, no llego a fin de mes. Una paparrucha de órdago. Y lo de equiparar los centros sanitarios con centros educativos no le va a la zaga en cuanto a inconsistencia. En qué lo basa, ¿en los MIR, en las prácticas de los pre o posgraduados?  Está tan traída por los pelos la excusa de mal pagador que, si es por eso, podría acogerse al chollo condonante cualquier empresa de titularidad pública que, en algún momento, tuviera entre sus trabajadores alguno con contrato de prácticas. Eso es confundir la parte con el todo, categorizar la anécdota a martillazos. ¿No sería mejor, en vez de andar haciendo encajes de bolillos ridículos, tratar de modificar la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, dar cabida en ella a la exención de los centros sanitarios públicos y se acabó la historia? No sé, yo no entiendo mucho de esto, pero es lo que se me ocurre para zanjar el problema. Y hasta tanto se consigue, pues a pagar como cualquier hijo de vecino.


En fin, creo que el ejemplo que la Junta de Extremadura da a los ciudadanos  tratando de escabullirse, con subterfugios tan enclenques y disparatados, del pago de un impuesto al que la ley en vigor le obliga, es poco edificante. Y nada pedagógico fiscalmente hablando, porque  nos deja la puerta abierta a los sufridos sujetos pasivos de las distintas haciendas, nacionales, locales y autonómicas, a hacer nuestro el disparate y a que nos abstengamos de pagar el IBI, el IVA, el IRPF, el Impuesto de Circulación, las tasas de la ITV y cualquier otro crujido que se me olvide, en aras a mantener los servicios educativos y sanitarios de nuestros respectivos hogares. Porque si a él le vale este pretexto, ¿por qué no va a valernos a nosotros?... Ahora, eso sí, las cañitas y las zampas ni tocarlas, ¿vale?, que hasta ahí podíamos llegar, primo.

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