domingo, 31 de agosto de 2008

GLORIA BENDITA

He estado unos días en Mataslacañas con Ángel Sánchez Pascual y en Conil con Manuel Pecellín y Juan José Poblador. Todos con sus respectivas. Estupenda temperatura, magníficos atardeceres, el mar, los paseos y largas conversaciones con estos buenos amigos alrededor de una botella de vino, un pescado de postín y una carne argentina de rechupete. Qué más se puede pedir.

A mayor abundamiento, en Conil, ni rastro del poetastro pelusero. No hubo, por tanto, necesidad de esquivar babas. El lenitivo, aunque breve, no ha podido ser más terapéutico.

2 comentarios:

Muli dijo...

Me alegro mucho de que hayas estado tan a gustito(como decía el otro con tus buenos amigos.

Anónimo dijo...

¿ni rastro del poetastro pelusero?