martes, 29 de junio de 2010

"POLACO" GOYENECHE Y MI VESÍCULA

Ando liado con el trabajo. Parece que la vesícula no camina por momentos adecuados. El sol, pertinaz ya, cruel, empieza a dolerme. Y la vida, lo sé, está en un equilibrio tenguerengue, sin saber con qué carta quedarse. Lucho para adaptarme al puñetero e imponderable clima, intentando que la luz no me duela, esquivo los embates del calendario con la esperanza de que el odio a este renacer de pajaritos y bichos, avispas y florecillas silvestres no me venza, no acabe con las pocas defensas que la edad me va dejando. Y escucho al “Polaco” Goyeneche mientras escribo, sabiendo que me hará daño. Un daño cotidiano, casi familiar, asumible. Un daño buscado, dulce, melancólico y doméstico. Pero creo que, por mi parte, es obligado escribir lo que debo escribir sin saber muy bien dónde llegaré, sin saber muy bien a qué impulso obedezco al hacerlo. O acaso, sí, esta vez, por la obligación que asumí contestando a la llamada que me hicieron. A pesar de las costras que uno acarrea de historias y desprecios. ¿Horarios, fechas, forzar los sentimientos?.... Ya soy funcionario para ganarme la vida. Lo cual, que “difícil se presentaba el reinado de Witiza”. Hay veces que tardo en escribir porque espero. Hasta ahora. Hasta hoy. Porque hoy, en esta tarde que caracolea indecisa, está triste el sol y vienen los silencios doliendo como asombros inútiles. Será la vesícula que, como digo, anda por caminos desconocidos. Química, sólo química. ¿Seremos algo más? Reacciones de ácidos, proteínas, enzimas, polisacáridos y hormonas. Y, de añadido, “factor V”. Un asco, en fin.

Siempre he considerado la escritura como una confesión. La obligación es otra cosa. Yo vengo aquí o allí, y digo, escribo, y al fin confieso lo que he sido, mejor, lo que intuyo que he sido y, quizás, lo que no seré jamás. Recreo personajes, abrazo sueños, poetizo situaciones, magnifico dolores, resucito ausencias, me derramo en nostalgias. Juego con las palabras y las noches, aporreo en las puertas de tardes que, como ésta, soy incapaz de comprender. Y escribo porque estoy condenado. Porque, si no lo hiciera, vagaría por la vida como un cadáver sonámbulo buscando la distancia que me separa de mí mismo, muerto en un nicho ajeno que no me corresponde. Escribo para vivir lo que me falta: las caricias de los que ya no están, el olor que no existe, la música olvidada, las risas que se fueron, la voz de los amigos que están lejos, el lunar en el dedo meñique de mi hermana melliza, las canciones, la casa como un manto, las voces y los ecos tras de la celosía, las miradas de entonces…. Vaga ilusión del que, al nombrar quebrantos, siente el descubrimiento de algo nuevo que fue y que ya murió. Como si fuera posible revivir los silencios, las horas, las presencias, la alegría de las luces en el largo pasillo de películas mudas, el sonido callado del piano irrompible que, trémulo, cantaba todo el sol de la infancia.

Escribo porque escribir es una manera de derramar presencias. Porque es un privilegio decir, por ejemplo, que, en esta tarde, la luz se difumina en un sinfín de pérdidas que duermen en mis ojos. Decir que el tiempo es nada, que el futuro es el sueño de todo lo pasado, que la vida es un círculo. Escribo porque escribir es gratis. Apenas unas lágrimas. Apenas unas risas. Un momento de ausencia. Un vuelo repentino. Una forma de hablar lo que nunca dirías.

Canta el “Polaco” y dice: “Si en esta andanza un día/ me espera la vejez,/ ya mi niñez le hará/ la segunda voz;/ y al fin con dos gargantas,/ a mi agonía,/ le cantaré a la oreja del corazón.” Yo le acompaño por lo bajini, casi en un susurro, como en una despedida de “a poquito”, mientras la tarde declina en una estéril rebeldía de luces. Y lo hago con la tranquilidad de que, en este pecado, ya llevo la penitencia acurrucada. De que en este desahogo atesoro mi ración de alegría y de libertad. Hoy qué es, ¿lunes o martes, junio o julio? Bien poco me importa. Y, a mi vesícula, muchísimo menos.

4 comentarios:

Carlos Rivero. dijo...

Hola Jaime!!.Después de cada pausa vuelve tu prosopoética filosóficoexistencial a borbotones....cada vez más pulida y nítida.:

"escribo para vivir lo que me falta"...

"Decir que el tiempo es nada, que el futuro es el sueño de todo lo pasado, que la vida es un círculo".
etc,....
Una maravilla amigo Jaime.
Cuida esa vesícula o hazla desaparecer,si jode mucho..jejej. es broma.
Un abrazo.

Muli dijo...

Cuando escribes cosas así,siempre lloro.Pero no me importa,porque son comentarios que me llegan al alma.
Besos,hermano

Juan dijo...

Amigo Jaime:Muy bonito y sentido comentario.Me ha emocionado.
Saludos.

miguel dijo...

Me ha encantado. Lo mejor en "Hoy" en lo que va de año. Que gusto cuando escribes prosaverso tan bien y tan profundo...