jueves, 12 de marzo de 2009

FELIPE JUAN

Hoy han enterrado a Felipe Juan Delgado-Valhondo Oncíns en Mérida, junto a su padre Jesús. Ha muerto con 37 años. No hace un año le diagnosticaron cáncer de mediastino y lo mandaron al deshaucio. Él no aceptó la entrega sin más y luchó hasta el final. Esta enfermedad maldita, cruel, le ha ganado la partida. A él y a todos los que le queríamos.
Lo conocí siendo apenas un bebé y lo he tratado hasta que se hizo hombre, bueno, honesto, cariñoso, íntegro. Su sonrisa seguía siendo la del niño.
No es injusta la vida, es injusta la muerte que se lleva por delante la alegría y el futuro, que rompe proyectos, que desbarata esbozos. Alguien dijo que el dolor mayor de unos padres es sobrevivir a alguno de sus hijos. Yo he sentido el dolor de Joaquina, su madre, con el mismo sentimiento de orfandad.
En el tanatorio, consumiendo mi ración de muerte en un cigarro, veía el campo verde, casi radiante, mientras, a mi espalda, oía los sollozos de Anabel, su mujer, y casi sentía el martilleo de sus lágrimas en el asfalto. ¡Qué angustia tan grande la insolencia de esta primavera anticipada!

9 comentarios:

agustinromerobarroso@gmail.com dijo...

Vaya, la muerte se levanta temprana esta primavera. Ayer me enteré de la de un conocido, alguien con el que quedé el viernes y no llegó. Murió el lunes, y me enteré ayer por la noche, con gran sorpresa. Vivía solo, pobre y marginal, era poco mayor que este amigo tuyo...
La muerte anda muy revuelta últimamente. Te acompaño en el sentimiento, que se dice, y lo siento en verdad.
Pero la vida sigue...

Jaime Álvarez Buiza dijo...

Gracias, Agustín. Yo también te mando un abrazo.

José Pablo González Valiente dijo...

He tenido la suerte de conocer a Felipe Juan durante los últimos siete años, desde que empezamos a trabajar juntos.
La sensación que me queda es una mezcla de, por un lado, la impotencia de ver segada la vida a una persona tan generosa y creativa y, por otro lado, del magnífico regalo que ha sido compartir estos años con él.
Muchas gracias por esta bonita entrada en el blog.

Muli dijo...

Lo siento mucho,Jaime.
¡Qué penita!

Juan dijo...

La muerte siempre anda revuelta.Es una de las cosas malas que tiene la vida.

Anónimo dijo...

Qué razón tienes Jaime...
Qué injusta es la muerte...

Un abrazo,

Sole dijo...

He sido una de las afortunadas que ha conocido a Felipe y todo lo que aquí pusiera se quedaria corto para describirle en cualquier aspecto de la vida.
Me uno al dolor de su familia y permitidme gritar:
Pipe, estés donde estés, un besazo enorme, siempre estarás en nuestros corazones, Te queremoosss.

Y a mi AnaBel, mi Anu, que te puedo decir mi preciosa, que te adoro.

Sole.

Anónimo dijo...

Conocí a Felipe entre la algarabía de la gente y la sombra de los focos oxidados y amarillentos de Badajoz.
Era una delicia hablar con el, jugar a baloncesto en las tardes incandescentes del mes de Agosto,cuando no pasábamos de los diecisiete años.
LIPPIN era el apodo que le pusimos haciendo honor a un ínclito jugador del maccabi de tel aviv.
Felipe, estaras en mi corazon siempre.
Un amigo desde el exilio.

Anónimo dijo...

Acabo de enterarme en la distancia de tu muerte, y aunque nunca intimamos como amigos, fuiste parte de mi adolescencia, y presente sin quererlo ninguno de los dos en los acontecimientos más importantes en todos estos años. Siento mucho, pero mucho tu partida. Me quedo con la imagen de aquellas pachangas en la muralla...